PDF

Inundaciones

Ana Varela Tafur

 

MÁRGENES

Mira abajo donde viven los excluidos de la urbe.

Donde flotan y flotan las balsas. Márgenes.

Balsas que aglomeran y devienen en pueblos. Excluidos.

Casas del color del moho y sus huellas crecientes. Paredes.

Clubes nocturnos llenos o vacíos. Bullicios.

Gasolineras con llaves de seguridad. Incendios.

Postas médicas listas para derrumbarse, sin salvavidas.

Iglesias, confesionarios, escuelas y antros.

Consultorios dentales sin dientes postizos.

Bodeguitas-bares-música colgando de los oídos.

Mira allá abajo y todavía más abajo donde todo flota.

Difusos basurales que asfixian la orilla. El río deja de ser.

Algo siempre se hunde en la balsa de los días emergentes.

 

 

A VECES LOS RÍOS

En tiempos de creciente se alejan los peces.

Nos dejan así no más sin despedirse.

Se van hacia profundidades oscuras.

Y no puedo ver sino burbujas y ríos extendidos.

Mi casa se queda bajo el agua otra vez,

sólo el techo se salva con su cara al cielo.

Los ríos no son amables a veces. Pura verdad.

Mi abuela dice que sueña con espíritus

que vienen a la casa a despertar a los niños.

Y en su realidad virtual humea con tabaco los rincones:

“Para espantar malos augurios” ―dice―

          que quieren gobernar su mundo.

 

 

INUNDACIÓN

En esta orilla se inunda el mundo:

mi casa, mi huerta, la calle última,

el techo que cubre mis ojos,

mis botas de jebe Made in China.

Todo flota y está como volando.

Agua por todas partes. Alto costo de vida.

La sorpresa de un río crece en segundos.

Economía de la lluvia que se impone.

En cada gota que espera dividirse,

en cada estrépito de nubarrones no anunciados.

Naufraga todo en mi cuerpo acostumbrado a flotar.

Y navego sin tiempo en momentáneo equilibrio.

 

 

DESVÍOS

“Hay que desviar el cauce del río”―dicen los modernos visionarios.

Y en sus sueños habita una central hidroeléctrica.

Una maquinaria espeluznante donde van a morir los delfines.

Los visionarios difunden noticias de interés de la nación.

Sus proyectos son cifras millonarias que viajan por ministerios

y suenan a verdades en el congreso de las mentiras.

En nombre del bienestar nacional hablan.

En nombre de un futuro brillante hablan.

Y asesinan los contornos del río tan vasto como un pozo.